Esa difícil tarea de buscar empleo

Cuando te encuentras buscando trabajo, leyendo blogs de búsqueda, consejos… y estudias además en ramas relacionadas, te haces muchas preguntas. Hace poco leí una entrada muy interesante sobre por qué los seleccionadores deberían pasar en algún momento de su vida al otro lado de la mesa.

Es fácil entrar en el rol del seleccionador, pero también es fácil perder  la empatía, ese ponerse en el lugar del otro, lo cual nos lleva a dejar pasar información valiosa y dejar pasar al candidato con mayor potencial.

Quiero matizar que entiendo, y me ha pasado, que cuando estemos hasta arriba de trabajo nuestro cerebro, con el fin de no “explotar”, se deje llevar por sesgos para ser más rápidos y, eso creemos, más efectivos.

Es bien conocido que por cada oferta de empleo hay cientos (a veces miles) de candidatos, se utilizan preguntas, filtros etc para encontrar al “mejor”. Bien, pongamos que nos llaman a una entrevista, los últimos tres años has tenido cinco trabajos, dos de ellos comerciales, duraron cuatro meses, trabajabas en emisión de llamadas y la rotación de personal era tremenda, a pesar de darlo todo el último mes no cumpliste los objetivos marcados. Otro de los puestos, más cercano a tu perfil, en el que estabas contento, duró un año, momento en el que te dijeron que no podían hacerte indefinido porque el mercado era inestable. El último trabajo fue en la campaña de navidad en un gran almacén.

Bueno, pues yo os pregunto, a cuántas personas le han dicho, (o ellos han sido los que han planteado….) que cómo es posible que cambiara tanto de trabajo, por qué esas finalizaciones de contrato, y además…. por qué en empleos tan diferentes, ¿acaso no tienes claro hacia donde te diriges?

Esto es muy fácil pensarlo… pero… ¿y si nos damos cuenta que esta persona está deseando trabajar (el mercado es inestable, la competencia feroz, los objetivos duros… ) y paramos a escuchar qué puede aportar?

Bien, pues he de decir que hace unas semanas encontré una selectora que vio más allá, de hecho me sorprendió, y lo comenté con ella. Consiguió ver el hilo conductor del cv, los por qué de los cambios y variabilidad y con una buena entrevista por competencias analizó mi trayectoria.

Lo gracioso es que ella se sorprendió de lo que le decía, comentó que a día de hoy era muy normal encontrar CVs con trayectorias inestables ….pero, yo insisto, no es lo habitual.

Sólo quiero lanzar esta reflexión y preguntar cuántas veces ocurre esto, y desde el lado de la selección de personal… cuántos profesionales válidos (incluso mejores que “los elegidos”) son descartados por nuestros humanos sesgos. Estabilidad profesional no siempre significa mejores cualidades.

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Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 4.100 veces en 2015. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 3 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

La motivación de los empleados y el ser parte de un todo en el que eres imprescindible

En un mundo de modernidad, progreso, tecnología… en el que supuestamente tenemos mejores condiciones laborales que nuestros padres (y digo supuestamente) creemos que, por trabajar en una tienda, grandes almacenes, oficina…. Somos mejores, más inteligentes, más guapos … más todo…. sin embargo, nos han vendido una moto muy curiosa… y es ese sentirnos importantes.

Puede sonar un poco extraño lo que digo, pero al final todos pecamos un poco de ello, y no es más que una estrategia bien utilizada. Muchas empresas se llenan la boca diciendo que formas parte de algo grande, que eres necesario, imprescindible, que confían en ti (algunas veces de forma más amenazante que motivadora) Si además trabajas en una empresa con una gran “marca”, casi tienes que dar las gracias por tener el privilegio de “formar parte”, es más, te sientes “especial”.

Como todas las buenas ideas, puede ser perversamente utilizada (a pesar de todo sigo creyendo que hay empresas que verdaderamente tienen otra visión, espero no equivocarme). Tener empleados “felices” crea cuentas de resultados que hacen a otros más felices. El problema es cuando la idea se va trasformando hasta que se desvirtúa.

Cuando formas parte de algo grande en el que eres una pieza importante e imprescindible (o eso crees), acabas cediendo parte de tu vida privada a ese gran proyecto, pero de repente, un buen día te das cuenta de que no quieres ceder aún más, que los domingos quieres pasear a tu perro o pasar el día con tus hijos, lo que sea. Sin embargo, como eres tan importante, de repente suena el teléfono y tienes que ir corriendo a la oficina, esta vez decides que ya está bien, que no.

Lunes, 9.05, suena el teléfono, es la extensión del jefe de rrhh, de repente te encuentras sentado delante de él y te pregunta si hay algo que va mal, que no entiende cómo es posible que, formando parte del proyecto con el nuevo cliente, con la confianza que han depositado en ti, cuando te han dado la oportunidad que estabas esperando, has mostrado esa falta de responsabilidad e interés por la empresa. La empresa y tus compañeros están decepcionados, no esperaban algo así, no saben qué ocurre.

Tú te quedas con la boca abierta, da igual lo que digas, la empresa lo ha dado todo por ti y así lo devuelves, es lo único que queda.

Seguro que, si no te ha pasado, conoces a alguien al que le ha ocurrido algo parecido. Y es que entre el formar parte y ser miembro de algo importante y utilizarlo en contra de las personas, hay un camino muy corto.

Creo totalmente que si haces aquello que es tu pasión podrás crecer como persona. Pero también creo que esa versión motivante de “formar parte” se está peligrosamente desvirtuando para ser utilizado como arma arrojadiza, en la que, si no das todo, incluso si no dejas de “ser” te conviertes en prescindible.

En muchos casos se utiliza el “nosotros” como “la empresa”, “el grupo” del que formas parte o no, es decir, esa idea apasionante de un proyecto de “todos” se ha convertido en una pesadilla en la que el que no está de acuerdo se va fuera del “club”. La parte perversa de todo esto es que no hay posibilidad de réplica, la antigua división entre “patrón” y “obrero” en la que el obrero se “revelaba” si no estaba de acuerdo no existe, de hecho, está muy mal vista, de esta forma se puede borrar de un plumazo el problema, si no estás con el grupo el problema es tuyo, el problema es individual (ahí está la clave)

Por ello digo que toda buena idea puede tener un lado oscuro y este creo que es el lado peligroso del nuevo mundo laboral.

Como todo, en su justa medida es bueno, posible… pero no podemos olvidar que ese “nosotros” implica que “la empresa” tiene unas metas (económicas como es lógico) y nosotros (el nosotros de verdad, como ser humano), ofrecemos nuestras habilidades, conocimientos y tiempo a cambio de una remuneración (a pesar de que también consigas prestigio, autodesarrollo etc.).

Somos personas individuales que hoy podemos formar parte de ese “todo” y mañana no, pero nuestro desarrollo personal no está únicamente en el trabajo. (Y que conste que sigo pensando en el trabajo como algo imprescindible para el autodesarrollo, por ejemplo…)

Pero si no hay marcha atrás, y ya nos han hecho creer que el “nosotros” es igual a “la empresa” (la empresa puede ser una, dos o veinticinco en tu vida laboral), el problema es “individual”, al igual que el conseguir adaptarse, tener habilidades y un largo etc. (otro punto que creo clave, ser parte de un “gran nosotros” deja de ser un problema social para ser un problema individual)

 Opino que empieza a ocurrir algo peligroso, y es que la mayoría de nosotros somos personas sencillas, una nueva clase obrera distinta a la de antaño, una clase obrera que ha vivido un mundo menos gris que el de nuestros antepasados, nos han mostrado un arcoíris multicolor, un mundo más feliz. Pero un mundo en el que, si no estás con él, si no aceptas que eres maravilloso, imprescindible las 24 horas del día, motivado y dispuesto sea como sea por y para el “proyecto común”, estás destinado a ser un tipo raro, anárquico, irresponsable y vago, al que no le importa el trabajo.

Pero lo preocupante no es que sean “los jefes” los que piensen esto, lo peor es que son los compañeros incluso amigos, los que piensan así, o como mucho dicen que “es lo que hay” que “qué puedes hacer” o incluso que si no aceptas eres un ser despreciable que sólo piensa en sí mismo, ya que, si no aceptas, será otro compañero el que tendrá que “pringar”.

Al fin y al cabo, no deja de ser un plan maestro, o aceptas y te unes al club o estás fuera.

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Las paradojas de la búsqueda de empleo

Estos últimos días me encontraba en una crisis existencial…. Imagino que todos pasan por ello en varios momentos en su vida (a mí me pasa mínimo 2 veces al mes). Todo comienza con algún pequeño detalle en tu día a día que de repente te hace reflexionar…. y llegas a conclusiones absurdas sobre lo absurdo de tu propio día a día.

Número uno. A día de hoy prima el individualismo por encima de todo, podemos taparlo o ponerle lazos, pero es así, nos han vendido la moto y todos queremos llegar a ser Bill Gates, incluso en algún momento dado nos vemos contagiados por ese germen luterano de que cualquiera puede llegar hasta donde quiera hacerlo. Hasta cierto punto no está mal.

Número dos. Sigues hurgando, y sólo con ver algún pequeño dato de la búsqueda de empleo, te das cuenta de nuestro propio absurdo, la mayoría de procesos de selección están ocultos delante de nuestras narices, y una de las mejores formas de incorporarse al mercado laboral parte por tener una sólida red de contactos. Muy bien, sí, es cierto. Pero… es que ello parte de algo esencial en el ser humano, el ser un “ser social”.

Está claro que el ser humano es el único animal que puede ser tan tonto como para desdibujarse, individualizarse para perder su esencia a favor de una visión interesada, y luego, repensar y que le parezca una idea innovadora ser lo que en el minuto 0 era.

Yo he sido una más que ha caído, para nada soy más inteligente que los demás, sólo reflexiono sobre lo absurdo de un ser que cree estar por encima del bien y del mal, y que no sabe ni por dónde anda, que es capaz de lo mejor y de lo peor. Y que perdió su propia esencia social y socializadora que urge recuperar.

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Sobre el Capital Humano

Hoy quiero hacer una reflexión “en voz alta”. Y es que tras la conversación con una compañera, esta mañana, sobre los “jefes”, compañeros… vamos, sobre la sociabilidad en las empresas, mi mente ha seguido divagando.

Y es que después de tantos cursos, lecturas, píldoras formativas y demás formatos sobre liderazgo, coaching, clima laboral, desarrollo de la carrera y derivados, parece no ser tanto lo evolucionado en “La empresa”.  Si elegimos al azar una organización cualquiera, hay más probabilidades de encontrar una organización “social” tipo a la imaginada por Cesar Millán en sus manadas que un ambiente idílico en el que poder expresar nuestra opinión e incluso plantear cambiar los procedimientos con los que “los trabajadores de a pie” creen que el día a día le va poniendo zancadillas.

Quizás el cambio necesario sea más profundo, y es de naturaleza humana como lo son las relaciones del día a día tras el ordenador o “la retráctil”. Puede ser que “El Poder” corrompa, o que nuestra filogénesis ciertamente sea más cercana a otros animales “sociales” de lo que nuestro ego quiera creer.

Lo cierto es que muchos “líderes”, parecen (o padecen) creer aún que el ser humano odia el trabajo y que se levantan por la mañana porque no hay más remedio, cumple órdenes, pasan las horas y vuelta a casa.

Quién no tiene el  recuerdo de aquel primer día de trabajo, esperando esa formación con la que desarrollar todo el potencial personal y profesional, día en el que te encuentras, con suerte, un folletín donde consultar procedimientos y un compañero estresado que será tu “mentor”.

También tengo en mi mente a una “jefa” que bien podría ser ejemplo de esta bienintencionada formación con intención de “revolución” empresarial. Una persona que, a pesar de tener malos momentos, como ser humano que es, es capaz de reconducir los momentos críticos, si es necesario con autoridad pero también haciendo uso de “la escucha activa”. Conoce a las personas que trabajan a su lado, sus potencialidades y debilidades, y cuando esos “puntos flacos” salen a flote… orienta y vuelve a reconducir. Conoce de la naturaleza humana, con emociones, sentimientos… y que habrá momentos de encontrar quien intenta imponerse y quien tiene que irse al baño porque no quiere que le vean llorar. Y esa es la realidad, por más que intentemos “ser profesionales” ese rol no puede arrollar el “rol de ser humano”.

También encuentra momentos relajados en los que dar feedback positivo y detallar áreas de mejora. Diría que de ella saqué lo que podría ser un perfil de “líder orientador” que podría definir su rol profesional. También me llevé la reflexión de que, por supuesto, los líderes son seres humanos, cada uno de su propia casa, y que quizás hay cosas difíciles aprender. ¿Puede ser que al final hay quien nace con la habilidad de ser “líder orientador” igual que aquel que es un gran pintor?

Son momentos en los que debemos hacernos a la idea de que nuestras carreras son diferentes a las de nuestros padres, que pasaremos menos tiempo en la empresa, que el desarrollo profesional pasa por una suerte de cambios a los que, mejor o peor, debemos adaptarnos y son muestra, o no, de nuestras “competencias” tan valoradas en el mercado laboral.

Pero no nos convirtamos en mera mercancía, a pesar de que la realidad nos mida por ratios, producción, ventas… algo inevitable en el mundo que hoy conocemos, nuestras emociones, sentimientos, metas… son la gasolina que nos mueve.

En este “mercado” en el que nos movemos, en el que muchos han tenido que ir a trabajar simplemente para intentar llegar al día 20, en el mejor de los casos, habría que plantearse en cómo “la empresa” puede aflojar la soga.

¿Y por qué no socializar más la empresa? Para aquellos que en su día a día ven números… ¡Sí! Que una persona dedique tiempo a las demás en la empresa también supone un “gasto” pero… ¿nadie se plantea en algún momento que el cabreo mañanero con el jefe de turno también supone un gasto? Y qué será más rentable, ¿contar con un “líder orientador” o seguir pensando que el ser humano odia ir a trabajar e intenta escaquearse a la mínima?

Conocidos son ya los diferentes perfiles de liderazgo en la empresa, pero a la hora de la práctica no nos paramos a pensar en las consecuencias.

“Estilo educativo autoritario: niños obedientes, pero también muy dependientes, poco alegres o espontáneos. Su sistema moral es rígido y difícilmente generan un código de conducta propio. La autoestima suele ser baja, son vulnerables a la tensión y fácilmente irritables.

Estilo educativo permisivo: problemas para las interacciones sociales, ya que no cumplen unas normas estándar de comportamiento, son poco persistentes y muy descontrolados. Tienen muchas dificultades con el autocontrol y para asumir responsabilidades. Poseen un pobre sistema moral o normativo.

Estilo educativo democrático: padres preocupados que ayudan a sus hijos en la toma de responsabilidades sirviendo de guía en tareas cada vez más difíciles, pero dejando que sean ellos las que las solventen. Este estilo genera niños con buenos niveles de autocontrol y autoestima, capaces de persistir en tareas, hábiles para las relaciones personales. Niños independientes, pero cariñosos con un sistema moral propio.”

No, no he patinado de entrada. Quiero meditar sobre el símil entre los estilos educativos y los de liderazgo, tan conocidos que quizás ya no nos hagan reflexionar, y la suerte de consecuencias en la empresa; por supuesto siendo muy reduccionista y olvidando tantos y tantos factores influyentes.

Si este humilde pensamiento en voz alta sirve para que reflexiones y te animes a plasmar tus ideas, no dudes en hacerlo.

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Actitudes básicas en la búsqueda de empleo 2.0

Después de un parón en la época de exámenes, ya estamos de vuelta. Seguro que lo que quiero compartir hoy muchos ya lo hacéis, sin embargo, para mi sorpresa, hay muchas personas en búsqueda de empleo que no están al día.

Somos conocedores de la importancia de destacar en el CV nuestras virtudes, comentar la formación, experiencia etc qué hace que seamos los candidatos ideales… lo que me lleva a preguntarme cómo es posible encontrar tantos perfiles sin completar o/y sin CV.

Está claro, es un tostón tener que completar en cada uno de los portales a los que accedemos nuestro perfil, lo entiendo, a mí, por ejemplo, me da mucha pereza ir a echar gasolina al coche cuando podía ir directamente a donde quiero pero…. Si no le echo no llego😉

Es hasta comprensible que, si el portal permite hacerlo, no se rellene el perfil y se cuelgue el CV, a pesar de correr el riesgo de ser más difícil de encontrar en los buscadores, pero, creo que no digo ninguna barbaridad, no es aceptable que alguien se inscriba a una oferta de empleo sólo con sus datos personales, sin CV, y con el perfil relleno a cuentagotas. Por ejemplo, vemos una oferta de soldador@, nos inscribimos, y lo único que tenemos puesto es:

Experiencia:

Soldador@

Moz@

Muy bien… sí, y cómo se puede valorar de esta manera la adecuación del perfil ¿? Si de por sí es complicado, con estos datos…. Imposible.

Y como cada día te depara una nueva sorpresa…. Puede ocurrir que alguien se inscriba en la oferta de esta manera, obviamente, le descartamos, y llame preguntando por el puesto y comentando que cumplen el perfil y no les han llamado….

Llegado el momento, es muy normal que los reclutadores utilicen esos portales (por ejemplo “JobandTalent” permite buscar CVs fácilmente) para encontrar al candidato que cumpla con el perfil vacante, sin necesidad de publicar ninguna oferta, y … resulta que nos pillan en horas bajas…

Pero en fin, con esta reflexión quiero llegar al recordatorio de la importancia de ser constantes, a pesar de tener momentos malos en los que den ganas de tirar la toalla. Una vez recuperado un poco el ánimo, es importante revisar el trabajo realizado los días atrás, como siempre, no olvidar la agenda, y…. adelante.

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